Luego
de leer muchas de las historias que se publican en esta página, me animé
a escribir la mía. Esta es una historia real y no se parece mucho a las
historias que aparecen por aquí. Siempre tuve la fantasía de hacerlo con
una mujer mayor y la verdad es que esto más que un relato es una crónica
de un sueño realizado. Todo empezó cuando mis compañeros de trabajo me
estaban organizando una despedida puesto que me iba de viaje y por un
par de meses no me iban a ver. Todo venía de lo más normal, hasta que
por esas cosas que tienen las fiestas se empezó a tratar el tema del sexo
y la cosa cada vez se puso más picante y una compañera de nombre Rosa
dijo muy suelta de cuerpo que un hombre que la atendiera bien le provocaba
siete orgasmos en un solo polvo. Al principio las risas desacreditaron
el comentario, pero luego de unos minutos mi compañera desafió a uno de
los presentes a subir a una habitación para demostrárselo. El elegido
no aceptó pero dijo que tendría que subir yo por ser el homenajeado. Yo
como estaba con unas copas de más acepté y subimos. Hasta aquí la cosa
no pasaba de ser una broma y nada más, puesto que tanto Rosa como yo esperábamos
que subieran pronto a sacarnos de allí. Así que lo que hicimos fue desarmar
una cama y ponernos a gritar como que estubieramos cogiendo como artistas
porno. Pasado un rato y como nadie subía Rosa se puso a ver por el agujero
de la cerradura a ver si alguien venía. Yo como un pasmado me quedé mirándole
el culo bien redondo que tenía. Ella se percató de lo que sucedía y cada
tanto se levantaba y me miraba y sonreía. Cuando estaba de pie yo lo que
hacía era mirarle sus tetas. Unas tetas enormes que miden mas de 110 cm.,
y que conserva intactas a pesar de sus 48 años de edad y de que está un
poco pasada de peso, yo en ese momento tenía 24 años y siempre me habían
gustado las mujeres de esa edad. Muchas veces me masturbaba pensando en
mujeres de 45, 50 o más años. Siempre me gustaron porque creo que son
las que mejor saben coger y que además no tienen problemas de miedos o
timidez como algunas jóvenes. Lo cierto es que ahí estábamos y sonrisa
va mirada viene, mi mente empezó a ir a mil pensando en lo que podría
pasar. En determinado momento me dijo que tenía frío y yo le comenté que
yo también, que tenía las manos heladas. Rosa se acercó a mí se paró frente
a mí y tomó mis manos. En ese momento un escalofrío recorrió mi espalda
y temblando dije: "qué te parece si jugamos en serio", ella me dijo "¿cómo?
¿qué querés? Yo repetí "qué te parece si jugamos en serio", solo que esta
vez no la dejé contestar puesto que casi en el mismo instante le di un
beso, suave y corto en los labios. Rosa dijo "tengo un hijo de tu edad".
"Y con esto qué" contesté yo. "¡¡¡que mi hijo tiene tu edad!!!" En ese
momento yo estaba ya sacado y la volví a besar pero esta vez fue un beso
sumamente apasionado. Mi lengua entró y en su boca y buscó la suya. Ella
siguió con el juego y nuestras lenguas empezaron a entrelazarse y a recorrerse
mutuamente. Así estuvimos un par de minutos, hasta que ella se separó
y me dijo "podrían venir y qué hacemos", yo volví a besarla y empecé a
tocarle sus hermosas tetas y su culo. Esas tetas que tantas veces había
visto a través de las blusas de seda transparente con las que venía y
con las que tantas veces había soñado, ahora las estaba tocando y sobando
a gusto. Luego empecé a levantarle el buzo y a sacarle una de sus tetas
del sutién para comenzar a besarla. Ella apenas comenzar a besarle las
tetas comenzó a gemir y a gozar y una de sus manos fue hasta mi pija y
la apretó fuertemente. Ahí me dí cuenta de que la cosa no paraba. Ella
terminó de sacarse el buzo y el sutién y comenzó a sacarse el pantalón.
Yo me bajé el pantalón y el calzoncillo y mi pija saltó y quedó parada
allí pronta para seguir de largo. Rosa se agachó y comenzó a chupármela,
como nunca antes nadie la había hecho. La metía y sacaba de su boca, me
pasaba una mano por los huevos, me los chupaba un poco y luego volvía
a mi pija la cual se metía casi toda en su boca con total naturalidad.
Yo no resistía mucho más y como no quería acabar le pedí que parara. Ella
se recostó en la cama y yo me lancé como un desesperado a su vagina que
ya estaba totalmente mojada. Comencé a comérmela como si en ello se me
fuera la vida, la besaba, la mordía, metía mi lengua y trataba de que
no se me escapara ninguno de sus jugos. Ella estaba jadeando y gimiendo
casi a los gritos. En ese momento lo que hice fue meter uno de mis dedos
en su concha y comencé a pajearla suavemente. Ella lo recibía adentro
con mucho gusto y me pidió: "meteme otro que me muero". Yo le di el gusto
e introduje otro dedo ella se arqueó toda y comenzó a apretarse las tetas
y como jadeaba y parecía que iba a acabar metí un tercer dedo en su concha,
lo cual fue para ella el éxtasis. Estuvimos así unos minutos, con mis
tres dedos y mi lengua haciendo que Rosa se retorciera de placer hasta
que estalló en un gemido y suspiro profundos y mi boca se vio inundada
de sus jugos que traté de tomarlos y no dejar escapar nada. Rosa se incorporó
me dio un gran beso y me dijo "ahora te toca a vos". Y lo que hizo fue
tenderme en la cama y comenzó a besarme y a tocarme. Me dijo "te gustan
mis tetas" "sí " contesté yo.. Entonces se incorporó y puso sus tetas
a la altura de mi boca. Entonces dijo: "cómetelas todas, no dejes nada".
Yo obedecí y me dediqué un buen rato a sobarle y besarle nuevamente sus
tetas. En un momento pensé que mi pija iba a reventar y le pedí que volviera
a chuparla. Esta vez fue ella quien obedeció y procedió a devorarse mi
pija como lo había hecho un rato antes, cuando estaba en lo mejor, se
la sacó de la boca y se la puso entre sus tetas y comenzó a hacerme una
rusa. Seguramente vio mi cara de gusto y de que me acababa en cualquier
momento y me pregunto: "¿querés acabar?" "sí por favor". Entonces se la
volvió a meter en la boca y le dio un ritmo increíble. Mi pija no aguantó
mucho más y descargó toda su leche en la boca de Rosa que se dedicó a
tomarla y a limpiarme la pija con su lengua. "Te gustó " dijo. "sí acabé
como nunca". "ya lo creo tenías un montón de leche y la verdad es que
estaba muy rica". Yo me tiré sobre ella y quise cogerla de una vez por
todas, pero no me dejó me dijo que por ahora era suficiente y que si quería
el resto tendría que ser en su casa ya que no quería que nos descubrieran.
Si bien ella era divorciada y yo soltero no quería que nadie se entere
de lo sucedido porque seguramente los demás querrían cogerla también y
no le interesaba mucho que eso sucediera. Por mi parte yo tampoco quería
que eso pasara ya que la quería toda para mí. Así que acepté las condiciones.
Nuestro encuentro en su casa es para otro momento, pero solo puedo adelantar
que a partir de ahí comenzamos a coger y la verdad es que nunca cogí con
nadie como con ella. Es sencillamente genial y nunca dice que no a nada.
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